lunes, 4 de febrero de 2019

Danza Egipcia

Danza Egipcia
Información sobre la plantilla
Danza Egipcia.jpg
Concepto:Constaba de movivientos graciosos y delicados,de pequeños pasos y con los brazos bien en alto.La forma más espectacular de la danza egipcia la realizaban las bailarinas profesionales,con ejercicios de acrobacia y contorsionismo
La danza ha sido desde el inicio de la humanidad, uno de los artes mas elegidos por las personas para expresar todo tipo de sentimientos. En el antiguo Egipto, en las fiestas, ceremonias religiosas, funerales y fiestas populares, las personas bailaban al compás de la música para trasmitir de esta manera sus sentimientos más profundos que a veces no podían ser expresados con simples palabras.

Historia

Desde el inicio de la humanidad,la danza ha servido para expresar los sentimientos de alegría.En las ceremonias religiosas,funerales y fiestas populares,los antiguos egipcios también bailaban al compás que marcaba la música,para transmitir de esta forma sus sentimientos.Así,la danza ha sido una de las manifestaciones artísticas más comunes entre los egipcios desde el inicio de su dilatada historia.En diversos objetos de las culturas del Predinástico (finales del V milenio-3200) se han hallado varias referencias a la danza,como ya he comentado,sobre todo en figuras femeninas con los brazos alzados,en pintura sobre cerámica e incluso en un tejido de lino descubierto en Guebelein.
Las danzas tenían lugar durante las ceremonias religiosas,banquetes,fiestas populares,e incluso existían las danzas guerreras.Al acabar la cosecha,el campesino bailaba en señal de alegría.Pero en general,los bailarines y bailarinas eran jóvenes profesionales,que habían recibido su formación en los templos de la diosa Hathor,donde también se ensaba música,canto y otras muchas artes,no en vano es la diosa de la alegría.

Caracterísiticas

Había dos tipos de danzas.Una,más relajada,constaba de movivientos graciosos y delicados,de pequeños pasos y con los brazos bien en alto.La forma más espectacular de la danza egipcia la realizaban las bailarinas profesionales,con ejercicios de acrobacia y contorsionismo extremo,a éste último grupo,pertenecen las contorsionistas especializadas,que actuaban principalmente en las procesiones y festivales;acompañadas de música y percusión,realizaban ejercicios dignos de admiración antes de la llegada de la gran barca sagrada.En los relieves de la capilla roja de Karnak se puede contemplar esta escena,adjuntaré una parte de la imagen para que la tengáis.Sus piernas musculosas indican que se dedicaban a esta profesión,se las describe como "Bien alimentadas y amistosas".Normalmente se bailaba en grupos o en pareja,aunque nunca de diferente sexo,generalmente bailaban las mujeres,y los hombres se dedicaban al acompañamiento musical.
Otro ejemplo de reproducción artística de la danza en una tumba,lo encontramos en la mastaba de Mereruka.Nos revela que durante el Imperio Antiguo,las bailarinas vestían una falditas muy cortas.En la cabeza,algunas de ellas llevaban un gorro con una trenza que termina en una especie de disco,sin duda un hornamento decorativo.Se las puede ver danzando con los brazos sobre sus cabezas,el torso descubierto y ataviado por un gran collar de cuentas,una de ellas,vestida con una larga túnica de lino transparente,marcaba el ritmo con las palmas.
Uno de las demostraciones más clara de la importancia que los antiguos egipcios le daban a las danzas es en las paredes del templo de la diosa Hator, en el cual se ven dibujos de hombres y mujeres con sus brazos y piernas elevados realizando figuras de baile, también se han encontrado escritos que confirman que en este templo se enseñaba música, canto y muchas otras artes.

danza acrobática

Los antiguos egipcios gustaban de la danza acrobática y apenas distinguían entre el bai le propiamente dicho y ejercicios gimnásticos de considerable dificultad. Los bailarines so lían actuar casi desnudos y las mujeres llevaban vestidos muy ajustados y transparentes con los senos descubiertos. Los bailes podían ir acompañados de cánticos y/o música. Es ta última, a pesar de la gran cantidad de instrumentos que conocían y utilizaban (tambo res, panderetas, flautas, cuernos, trompetas, laudes y liras) ocupaba un lugar secundario como acompañamiento de la danza, canto o declaración, no la practicaban por el gusto de ella misma.

Rituales

En la mayoría de los rituales del Antiguo Egipto la danza tenía un importante papel, ya fuera como integrante de una procesión ya como parte independiente de la liturgia. Está presente en los ritos de la vida y de la muerte, en los cultos a los dioses, en la inauguración de edificios, Algunos de ellos eran una forma del culto de Ra, basado en antiguas leyendas: cuando Isis, Neftis, Mesekent y Heket, por indicación de Ra, fueron a asistir a la parturienta que debía dar a luz a faraones, las diosas se disfrazaron de danzantes. En el ancestral y duradero rito de la crecida del Nilo, fuente de vida y de riqueza, un cortejo bailaba hasta que se arrojaba a las aguas a la virgen más bonita de la lo calidad para consumar su matrimonio con el rio. En el rito de la momificación de los bueyes, los enanos bailaban para alegrar al dios Apis (como puede verse en el sarcófago enano del Museo del Cairo, cuyos relieves representan al propietario del mismo bailando contento en una fiesta).
En el Santuario de Horus, el dios halcón, en Edfú, se organizaban una vez al año los esponsales de Hathor con Horus. Los sacerdotes del templo de Dendara iban hacia Edfú, llevando la estatua de su diosa en una barca. Este cortejo se unía a la barca de Horus que lo estaba aguardando y se dirigían al santuario donde el pueblo hacia sus ofrendas, mientras que dos bailarines y un mono hacían sus evoluciones al son de un arpa y de un tambor . Aquí la ceremonia se volvía secreta y las estatuas desaparecían en el interior del templo durante unos días. En Luxor, bailarines con armas figuraban en el cortejo de la visita anual que realizaba el dios Amón desde Karnak allí el dios era acogido por un grupo de sacerdotisasbailarinas, casi desnudas, pertenecientes al templo. También en la mayoría de los templos se celebra ba la llegada de la primavera con danzas guerreras, como por ejemplo en el templo de Bonto. La Dama de la danza, la Diosa Hathor, tenía varios templos dedicados a ella, en los que se realizaban numerosas fiestas y litúrgias en su honor. En uno de estos santuarios, el de Dendara, hay numerosos relieves con escenas de ofrenda de vino y de danza y en uno de ellos hay una poesía:


"Es para bailar que el rey de Egipto, Faraón ha venido Es para cantar que ha venido, tú, su dueña, mira como baila; Esposa de Horus, mira como salta. El hijo de Ra, Faraón, tiene las manos limpias y los dedos puros, tú, su dueña, mira como baila
Esposa de Horus, mira como salta".
Sin embargo, aunque la danza ritual y religiosa era la más importante, no se puede des preciar los bailes de "divertimento". La vida de la corte requería, sin duda, la participación de bailarines, que aparecen a menudo con la cabeza hacia atrás, en el cortejo de los faraones. El poder pagar un cuerpo de bailarinas y músicos era considerado como signo de riqueza y los nobles solían hacer ostentación de ello. Por tanto, al Iado de la danza oficial, ligada estrechamente al culto, se desarrolló una danza pagana, cuyo único fin era entretener y en la que los bailarines alcanzaron un alto nivel técnico.
Los conocimientos que se tienen sobre la danza en Egipto, nos han llegado por varios conductos:
  • los través de los escritos de los contemporáneos o de épocas posteriores.
  • a través de bajo relieves e inscripciones en paredes de los templos y
  • a través de las decoraciones de las tumbas de nobles y faraones. A modo de ejemplo veremos algunos de es tos relieves y murales que son, quizás, los más conocidos, aunque hay otros muchos de igual intensidad y perfección.
La Danza del Antigu Egipto alcanzó una gran difusión, técnica y perfección y que transformándose desde parte del ritual sagrado hasta parte integrante en cualquier festejo o actividad social.se ha visto que era considerada como un espectáculo placentero, digno de ser conservado más allá de la muerte, al mismo tiempo que cuidaban su significado religioso. Los bailarines, en un principio sacerdotes y sacerdotisas, se van profesionalizan do hasta convertir la danza en una profesión digna y considerada que continuará a lo largo de la Historia de Egipto, mezclando la tradición faraónica con las culturas que posteriormente irán asentándose en el Valle del Nilo y su desierto

Fuentes

domingo, 3 de febrero de 2019

DANZA de las mil manos: CHINA:



La jota aragonesa es una manifestación del folclore en Aragón de un género musical, la jota, presente en la mayor parte de la geografía española.




Jota aragonesa

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegaciónIr a la búsqueda
El mítico cantador de jota del siglo XIX Pedro Nadal y Auré, "el Royo del Rabal", en un retrato de 1881 de Carlos Larraz y Micheto.
La jota aragonesa es una manifestación del folclore en Aragón de un género musical, la jota, presente en la mayor parte de la geografía española.
La jota aragonesa se expresa a través del baile (bailadores), el canto (cantadores) y la interpretación instrumental, compuesta por una rondalla en la que participan fundamentalmente la guitarra, el laúd y la bandurria.
A pesar de la fama de que goza como género emblemático del folclore aragonés, la jota no es más que una de las manifestaciones de su tradición musical popular. Conviven con ella otras formas (mazurcas, paloteados, villanos, boleros o valses por citar solo algunos ejemplos), aunque la interpretación de la jota en Aragón tiene un carácter peculiar y distintivo que ha hecho que sea conocida en el ámbito internacional, hasta el punto de que compositores de música culta españoles y foráneos se han servido de ella en sus obras. En palabras de uno de sus más concienzudos estudiosos, Miguel Manzano:
En Aragón ha surgido, aproximadamente desde la mitad del siglo XIX, una forma muy especialísima de cantar la jota en estilo adornado y a ritmo muy lento, y con un repertorio y ejecución también muy característicos de acompañamiento de rondalla. Esta especie de jota es la única que puede denominarse con toda propiedad jota aragonesa, porque es creación personal y exclusiva del pueblo aragonés, que además lo ha conservado, fomentado, y desarrollado con un empeño muy especial y continuado.
Miguel Manzano Alonso, La jota como género musical, Madrid, Alpuerta, 1995, págs. 437 y ss.[1]

Origen[editar]

Los orígenes de la jota deben estar en bailes de tipo religioso, y comúnmente las manifestaciones bailadas de este género preceden a las cantadas o tocadas.
Joaquín Sorolla, La jota, 1914. Hispanic Society of America, Nueva York. Escena de baile de jota por un grupo de personas vestidas con el traje típico de Ansó.
Aunque hay quienes defienden que la etimología del término proviene la palabra árabe «xotah» (saltar rítmicamente), y podría estar relacionado con el verbo sotar que aparece en el siglo XIV en el Libro de buen amor, el nombre de «jota» no se documenta fehacientemente hasta finales del siglo XVII, en un códice titulado Cifras para arpa hallado en Ávila, donde aparece como título en el encabezado del folio 25.
Demetrio Galán Bergua fecha la existencia del género (aunque no asociado al nombre) en 1666, pues el villancico de José Ruiz de Samaniego, maestro de capilla de El Pilar, «De esplendor se doran los aires» , muestra características afines a la jota. La pieza presenta los dieciséis compases típicos de entrada de una jota.
Han sido numerosos los autores que le otorgan una procedencia árabe, pues en Aragón se da con mayor pujanza en los valles que habitaba la población morisca. Sin embargo, los estudios que Tomás Bretón realizó en 1890 con motivo de la escritura de la zarzuela La Dolores establecían grandes diferencias con la música islámica, sobre todo por su habitual modo mayor. Para él el origen sería italiano, pues la jota se revela técnicamente similar a la música del Carnaval de Venecia.
A pesar de todo, la mayoría de los estudios actuales muestran que hay muchas jotas en modo menor e incluso existe la llamada «jota mora», y que su compás ternario de 6/8 es habitual en la música popular española, siempre influida por la música andalusí. Martínez Torner, en este sentido, insiste en que la jota está íntimamente emparentada con el fandango. Según Julio Caro Baroja «su área en el estado anterior a su expansión por vías no estrictamente populares es la misma que tiene la agricultura de tipo hortícola», y estas zonas coinciden con las variedades de jota aragonesa (sobre todo en los valles del Ebro, Jalón y Jiloca), valenciana y murciana. Se trata de la geografía de los moriscos, lo que avala una posible influencia de su música en la jota.
Antonio Beltrán Martínez, uno de los más afinados estudiosos de la jota, asegura que su nacimiento tuvo que producirse no antes del siglo XVIII y su difusión por toda la Península dataría del XIX. La jota aragonesa sería el resultado de una estilización de estos ritmos ternarios y bailables, que se ralentizaron y adornaron para lucir en el canto, sobre cuyos grandes intérpretes y variedad de estilos descansa la importancia del género en Aragón. Asume que hay fuertes lazos con la música hispanoárabe, si bien sus orígenes no pueden ser dilucidados en todo su alcance con los datos e investigaciones que se poseen en la actualidad. En la época de los Sitios de Zaragoza la jota emerge con pujanza, y es en este momento cuando se puede hablar de la existencia de la jota aragonesa con toda seguridad. En conclusión, y según el mismo autor, la jota aragonesa surgió a la vez en toda España en el XVIII, al igual que ocurrió con el fandango en el siglo XVII.
En 1828, en la narración de una conmemoración en Zaragoza en honor de Fernando VII, se halla documentada la costumbre de los mozos de rondar a medianoche cantando y tocando jotas (se cita expresamente «la aragonesa») con guitarras, requintos, bandurrias, violas, violines, fagots y flautas a las casas de las jóvenes, lo que está en la tradición de las «rondallas de Zaragoza», de las «jotas de ronda» o «rondaderas» y de los cantos a dúo «a dos y a tres voces».

Definición y características[editar]

El baile precede al canto de la jota, lo que vendría respaldado por el hecho de que no se conozcan letras de jota anteriores al XIX. Cuando encontramos a principios del siglo XIX el género consolidado, se utilizan cuartetas, coplas o «cantas» que se adaptan a una música que consta de un ritornello y siete frases musicales. Por ello los versos de la cuarteta se repiten añadiendo una entrada y una vuelta a la copla, con la siguiente estructura, si partimos por ejemplo de la cuarteta «Si tuvieras olivares / como tienes fantasía / los molinos del aceite / por tu cuenta correrían»:
La bandurria es el instrumento que hace la voz solista en la orquestación o «rondalla» moderna que acompaña el canto y baile de la jota.
  1. entrada (verso 2): «como tienes fantasía»
  2. frase musical (verso 1): «Si tuvieras olivares»
  3. frase musical (verso 2): «como tienes fantasía»
  4. frase musical (verso 3): «los molinos del aceite»
  5. frase musical (verso 4): «por tu cuenta correrían»
  6. vuelta (verso 4): «por tu cuenta correrían»
  7. final y mudanza (verso 1): «si tuvieras olivares»
Esta (2-1-2-3-4-4-1) es la distribución de versos por frases cantadas o tonadas más habitual en la jota moderna. Los antiguos, sin embargo, solían utilizar la distribución de versos 1-1-2-3-4-4-1.
La entrada se canta en el tono dominante de la música, pero la vuelta final y mudanza se coantan como los versos 3 y 4 de la cuarteta. Esta estructura admite leves modificaciones, como repetir los versos de vuelta en quiasmo o paralelismo o comenzar por el verso primero de la copla. Existe también la posibilidad de adaptar coplas de cinco o seis versos, repitiendo uno o dos. La copla aragonesa pudo ser en sus inicios hexafraseada, como la andaluza. Martínez Torner afirma que estos modelos musicales que el tipo son anteriores a la cuarteta castellana. Podrían relacionarse con estructuras zejelescas, que tienen su origen en la poesía árabe andalusí del siglo XI.
La jota es una música de textura homofónica, ejecutada en su melodía dominante por un «cantador» o «cantadora» acompañado por guitarra o rondalla, aunque se dan los cantos a dúo (frecuente en las oliveras del Bajo Aragón y las de desbriznadores de azafrán de La Hoz de la Vieja) que cantan al unísono o alternando coplas (en las llamadas «jotas de picadillo», de carácter mordaz), o por un coro. La escala utilizada es diatónica, y el ritmo, de compás ternario, con melodías de acordes tónicos en modo mayor y dominantes de acordes de séptima (con estructura armónica muy simple que combina tónica y dominante, como por ejemplo la mayor / mi mayor 7ª).
Los adornos, llamadas, compases de espera, ritornellos, introducciones y pausas instrumentales son llamadas normalmente «variaciones» y las partes de acompañamiento a la melodía vocal «canciones», «coplas» o «cantas». Cada tres variaciones de baile, se canta una canción y a veces, con otra melodía, se entona un «estribillo» de versos más cortos que los de la copla (a veces seguidilla) y que no se canta en la «despedida», copla rápida donde se aumenta el tempo musical en cuya letra se alude al final de la jota. Las de estribillo son sobre todo jotas «bailaderas» o «rondaderas» y en ellas se intercalan apelaciones como «madre» o «niña». Para la jota cantada de lucimiento se utilizan casi exclusivamente las coplas o cantas.
En resumen la jota se estructura como un fogoso preludio instrumental, un canto lento y solemne y una salida o «despedida» que puede acelerarse en su ritmo.
La rondalla o conjunto instrumental se compone sobre todo de ejemplares de la familia de la cuerda pulsada, especialmente de guitarra, bandurria y laúd, aunque poco a poco se va recuperando el uso de guitarrico y guitarro, requintos, hierrecillos acompañados por percusión de castañuelas y panderetas. Sin embargo la investigación sobre el folklore atestigua que la jota, como otros géneros del folclore aragonés, se tocaba con todo tipo de instrumentos, como gaitas de boto, chiflo, dulzainas, violines o flautas, en incluso acordeones. Como instrumentos de percusión se utilizaban tambores y cántaros, todo ello en épocas anteriores a la estandarización y utilización interesada que la jota sufrió durante el franquismo.
En la rondalla habitual la guitarra es el instrumento grave y se toca con acordes rasgeados. La bandurria es la voz aguda y se encarga de las melodías instrumentales, mientras que el laúd funciona como instrumento contrapuntístico.
En cuanto al texto de las músicas de jota aragonesa (llamado copla o «canta» entre otras denominaciones), lo habitual es que su estrofa sea una cuarteta asonantada de tradición popular. En algún caso pueden rimar en consonante los versos segundo y cuarto. También se dan formas de cinco y seis versos. En las jotas con estribillo, este se intercala entre las coplas y adopta la forma de seguidilla con versos que alternan el heptasílabo y el pentasílabo y rima también asonante, en incluso se hallan seguidillas de versos hexasílabos y octosílabos, formadas por ocho versos pentasílabos (como sucede en Mainar, o de seis y siete sílabas, en Bujaraloz. Sus letras suelen ser ingeniosas.
La lengua utilizada mayoritariamente es el castellano, aunque se dan jotas en ansotano, cheso, tensino, ribagorzano y otras variedades de aragonés en el norte de Aragón.
Las cantas tienen origen folclórico aunque muchos autores han compuesto coplas de invención personal, si bien no dejan de aumentar el acervo de la tradición, una vez que se instalan en los repertorios de los cantadores. Han compuesto letras para jotas escritores ilustres como Mariano de Cavia, Ram de Víu, Joaquín Dicenta o Sixto Celorrio.
Su temática es muy variada y depende del momento para el que se crean: rondas, fiestas, labores del campo... El destinatario interno de las letras de jotas es la mayor parte de las veces la amada y en ellas se expresan elogios, desdenes o elegías a la mujer desaparecida. Otro tema recurrente es la exaltación, plegaria o devoción a la Virgen del Pilar. También lo son la ayuda para la fertilidad del campo aragonés y el deseo de abundancia de una constante en el imaginario común de Aragón: el agua. Habitual es asimismo el sentimiento de vinculación con la tierra y la patria chica. También existen jotas cuyo tema es una sutil denuncia social.
El carácter de la copla de jota debe ser sentencioso y epigramático. El humor optimista e ingenioso, la «sal» es un rasgo que aparece habitualmente, y destaca en las jotas «de picadillo», cuyo tono es de escarnio, en las que están presentes en numerosas ocasiones los juegos de palabras y de concepto. En ocasiones un símil o comparación presta el eje vertebrador a la estructura de la canta.

El baile de la jota[editar]

Existen caracteres que distinguen los bailes de tres grandes zonas: el Bajo Aragón, Huesca y Zaragoza. La del Bajo Aragón (Calanda, Albalate del Arzobispo, Alcañiz) es la más compleja y posiblemente antigua.
El baile de la jota tiene tres partes en conformidad con las coplas que se cantan: inicio, parte media y final.
  • Inicio. Para comenzar se produce la «llamada», que consta de cuatro rasgueos a tutti de toda la rondalla del acorde tónico. Después continúa la parte inicial con variaciones instrumentales (de ocho compases de duración, la mitad de tónica y la otra mitad de dominante). Mientras suenan estos compases de variaciones, donde se adornan los músicos, la pareja se coloca enfrentada y espera, mirándose y sin movimiento alguno, que comience la primera copla, que da inicio al baile. Otras veces es el grupo el que toma posiciones o va saliendo del foro y colocándose en sus posiciones de partida, con hechuras de presentación.
  • Parte media: el baile. Acompañándose con las castañuelas o «palillos», se bailan varios pasos, adecuados a las variaciones y coplas, que suelen ser tres, aunque a veces el número se reduce a dos.
  • Final. El baile se aviva tras la última copla, y termina con cuatro acordes muy marcados.
Los pasos del baile de la jota se caracterizan por el uso de los punteados de punta y talón y los pequeños saltos que, con la evolución del espectáculo, se convirtieron en alardes atléticos. Los brazos, arqueados y habitualmente en alto moviéndose delante del cuerpo abajo y arriba.
Existan modalidades peculiares en Huesca, sobre todo en el Pirineo (Ansó, Hecho), donde adoptan influjos franceses y existen pasos cogidos de la pareja.

La jota cantada[editar]

Jotas cantadas de Monreal del Campo
Menú
0:00
Jotas cantadas por vecinos de la localidad de Monreal del Campo, provincia de Teruel, con acompañamiento de guitarras, laúdes y bandurrias.

Estilos[editar]

Existen varios intentos de clasificación, como el que hace Demetrio Galán Bergua en El libro de la jota aragonesa, que es el más aceptado, si bien no existe una definición definitiva de los diferentes grupos de jotas y estilos. Los estilos clásicos reconocidos proceden del Valle del Ebro (incluyendo la capital, Zaragoza), el Bajo Aragón y en general las zonas históricamente habitadas por moriscos, dato que avala un posible origen árabe de la jota, como también lo es su compás ternario.
Entre estos estilos clásicos destacan las «zaragozanas», las «aragonesas» (en sus modalidades de «puras» y «libres», que fueron tonadas interpretadas por «El Royo del Rabal») y las «femateras», de las que la «aragonesa pura» sería un ejemplo, por su cercano parentesco.
Otros estilos son las «fieras», que adoptan cadencias andalusíes. Las «rabaleras» toman su nombre del «rabal» o arrabal. Otro grupo está relacionado con las faenas del campo: las «segadoras», «trilladoras» y «oliveras», estas últimas características del Bajo Aragón. Del sur proceden las «jotas de Teruel».
Otro grupo lo componen las «melismáticas». Muchos otros tipos de jotas se conocen por el nombre de los pueblos donde fueron documentadas o del cantador que las popularizó. También existen composiciones originales de diversos jotistas, sobre todo con la aparición de grupos joteros a mediados del siglo XX, que necesitaban ampliar y variar su repertorio, si bien a veces esto se hizo en detrimento de la autenticidad.
Capítulo aparte merecen las «rondaderas», interpretadas por grupos de jóvenes por las calles cuando salían a rondar o requebrar en grupo a las mozas, las «bailaderas», o aptas para ser interpretadas al baile y las «jotas a dúo» o «de picadillo».

La enseñanza y los premios de jota[editar]

El certamen más importante de jota aragonesa es el Certamen Oficial de Jota del Ayuntamiento de Zaragoza, celebrado desde 1894 cada año durante las fiestas del Pilar, solo interrumpido en 1898 debido a la Guerra de Cuba, por la epidemia de 1918 de gripe española y desde 1936 a 1939 por causa de la Guerra Civil. En 1959 se instituyó un premio extraordinario solo para quienes son poseedores del Primer Premio.
El primer gran estudioso de la jota fue Santiago Lapuente, que fue pionero en la determinación de los estilos de jotas. Pocos años más tarde fue secundado en la investigación de este género por Balbino Orensanz. Otros expertos han profundizado en su estudio, como Miguel Asso, Felipe Colmán, Pascuala Perié, Joaquín Numancia, Camila Gracia, Máximo Maurel y Carmen Cortés.
En 1940 se crea la Escuela Municipal de Jota de Zaragoza, por iniciativa de su ayuntamiento, cuya primera profesora de canto fue hasta 1950, Pascuala Perié. Cuenta con una gran dotación de fondos para su estudio, especialmente una importante colección de registros sonoros. En 1975 se crea la Escuela Municipal de Jota de Huesca y a partir de esta aparecen escuelas en todo Aragón.
Entre 1980 y 1999 se celebró el Certamen "Demetrio Galán Bergua" organizado por Radio Zaragoza, en el que compitieron los principales cantadores del momento. [2]

Historia[editar]

La jota cantada es quizá la máxima manifestación de este folclore. Al igual que sucedió con el flamenco, la estimación hacia los artistas individuales es uno de los factores que contribuye a que la jota pase de ser una música popular y anónima a un espectáculo del que goza un público cada vez más ilustre. Es en este ámbito donde algunos cantadores y cantadoras alcanzaron gran renombre personal, siendo presentados en los comienzos, ante las máximas personalidades que visitaban Aragón, convirtiéndose así en perfectos embajadores.
Hay consenso en considerar el hito fundacional de la jota aragonesa como espectáculo de calidad, el banquete convocado por los periodistas aragoneses Eusebio Blasco y Mariano de Cavia en el Hotel Inglés de Madrid la noche del 26 de marzo de 1894, con el título de «Fiesta a la Jota». El gran bandurrista Ángel Sola (conocido como el Sarasate de la Bandurria), con el acompañamiento de Santiago Lapuente, habrían de ser los auténticos protagonistas de la fiesta, dando a conocer una jota renovada y diferente que habría de asombrar a España. Los estilos y variaciones, allí interpretados, fueron el origen del primer gran cancionero de la Jota Aragonesa: la Recopilación Lapuente-Sola.

Los orígenes: El Tío Chindribú (1840-1870)[editar]

Conocemos muy pocos nombres de cantadores de jota de esta época. Se suele proponer como fecha de arranque la del primer cantador de jota de nombre conocido, Vicente Viruete el «tío Chindribú», activo en Épila desde 1840. Tras él han llegado a nuestro conocimiento los nombres de los zaragozanos Vicente Soler y Marianico el del Gas, del oscense «Tío Lereta», fematero (esto es, hortelano), a quien se considera iniciador de la jota fematera que alterna el canto con interrupciones apelativas al público.

El Royo del Rabal y El Tuerto de las Tenerías (1870-1895)[editar]

En esta época destacan dos grandes figuras: la de Pedro Nadal, el Royo del Rabal (1844 - 1905) y Mariano Malandía, el Tuerto de las Tenerías (1847 - 1935). Con ellos se ordenan y asientan los estilos de jotas con la ayuda de la investigación infatigable de Santiago Lapuente. El legendario «Royo del Rabal» fue el cantador más personal, secundado por la figura de su rival Mariano Malandia, «el Tuerto de las Tenerías».
Otros cantadores de esta época fueron los zaragozanos «el Carretero», «el Fematero», «el Jardinero», «el Cuaderno», «el Agudo», «el Grabador», «el tío Lerín», Andresico «el Leñador», Cirilo «el Boniquete»; Blas Mora y «el Capacero», de Albalate del Arzobispo; «el Triguero», de Castelserás; los andorranos Juan Félez y Antonio Aznar; los taustanos Royo Tianos, Marina y Alonso Birigay; M. Melantuche, de Utebo; los bilbilitanos «el Bolero» y Dámaso Salcedo; de Épila es el hijo del «tío Chindribú», Eustaquio Viruete «el Carabinero». Mención aparte merece la saga de los Delmás de Fuentes de Ebro. En esta familia aparece la primera gran figura femenina de la jota aragonesa, Asunción Delmás, junto con el gran Baldomero Delmás, y otros miembros de este linaje como Carolina Delmás y Francisco Delmás.

El Niño Moreno y Juanito Pardo (1895-1910)[editar]

Son tiempos marcados por José Moreno apodado «el Niño Moreno» de Andorra (Teruel) y el zaragozano Juanito Pardo que, muy jóvenes, fueron discípulos y pupilos predilectos de Santiago Lapuente.
Otros jotistas destacados de esta época son los Gracia de Nuez de Ebro (Urbano Gracia, Gerardo Gracia y Juan Gracia), Sansón de Zuera, Bernardo Benito o Ignacio Valenzuela.
En cuanto a las cantadoras, la gran figura de estos años fue María Blasco, emigrada en 1910 al igual que Juanito Pardo a la Argentina, que había ganado el Premio Extraordinario del Certamen Oficial de Jota a los veinte años. Otras voces femeninas del periodo son Vicenta Giménez y Ángeles Giménez, Inocencia Sebastián, Isabel Muñoz y Dolores Mongay.

La edad dorada: Miguel Asso y Cecilio Navarro (1910-1927)[editar]

Es la época presidida por la noble rivalidad entre dos grandísimos intérpretes: Miguel Asso y Cecilio Navarro, ambos oriundos del Barrio de San Pablo de Zaragoza. Es esta la considerada como edad de oro de la jota por la cuantía y calidad de sus intérpretes.
Otros cantadores relevantes de estos años fueron Felipe Colmán, Emilio Arana, Justo Royo «el Cebadero», Joaquín Numancia, Luisico Gracia, Jesús Monreal, Domingo Martínez. En cuanto a las mujeres, aparecen en estos años Pilar Gascón y Pascuala Perié, y tras estas dos enormes cantadoras femeninas otras de gran calidad, si bien no llegaron a su celebridad, como María Asensio «la Burina» Pilar Munárriz, Pilar Albero, Encarnación García o Pilar Lasierra.

La época de José Oto (1927-1955)[editar]

José Oto, considerado como el más grande de los cantadores de jota aragonesa, marca una época, la de la generación del 27, que coincide con la Segunda República y la Guerra Civil. En este periodo domina el número de cantadoras de calidad sobre el de los hombres, entre los que destacan Bienvenido Orga, Celestino Ballarín, Francisco Rodríguez, «Redondo de Épila» y Francisco Caballero durante la Segunda República. En la posguerra aparecen Antonio Royo «el Chato de Casablanca», Lucio Cáncer, Ángel Galé, Matías Maluenda y Tomás Marco.
Pero son las cantadoras las que dominan la escena de la jota en la década de 1930: Camila Gracia, Gregoria Ciprés, Felisa Galé y Jacinta Bartolomé. Tras la guerra destacan Celia Palacián, Pilarín Pascual, Pilar de las Heras, Pilar Abad, Pilar Francés, Angelita Zapata, Irene Izárbez, María Virto, Victoria Morales y Piedad Gil. La muerte de Felisa Galé en 1948, de quien José Oto estaba profundamente enamorado, originó la decadencia del gran cantador, aunque seguiría prodigándose hasta su muerte en 1961.

El Pastor de Andorra y Jesús Gracia (1956- )[editar]

La segunda mitad del siglo XX está presidida por los cantadores José Iranzo Bielsa, «el Pastor de Andorra» (1915-2016), y Jesús Gracia (1922-2005), dos intérpretes de características opuestas, la poderosa voz de Jesús Gracia y la jota de estilo del Pastor de Andorra, que popularizó la «jota de la palomica». Numerosos cantadores completan este periodo, en que las escuelas de jota y las agrupaciones de joteros proliferaron.

Cantadores y cantadoras[editar]

Alguna de las voces más representativas del canto de la jota aragonesa por orden cronológico, desde el legendario «Tío Chindribú» son:
Nacidos en el siglo XIX
Nacidos en el siglo XX

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. apud Alberto Turón, «La jota cantada»
    • Archivado el 19 de agosto de 2009 en la Wayback Machine., en <www.arafolk.netArafolk>, 1998-2007. [Consulta: 16 de septiembre de 2007]
  2. http://alacarta.aragontelevision.es/programas/dandolo-todo-jota/especial-demetrio-galan-06042014-2206

Bibliografía[editar]

  • BARREIRO BORDONABA, Javier, La jota aragonesa, Zaragoza, Caja de Ahorros de la Inmaculada de Aragón, 2000. ISBN 978-84-95306-60-9
  • COBOS SANCHO, Fernando, Ángel Sola, el gran bandurrista de la Jota, Zaragoza, D.P.Z., 2010. DEPÓSITO LEGAL Z-1620/2010
  • GALÁN BERGUA, Demetrio, El libro de la jota aragonesa, Zaragoza, Demetrio Galán Bergua, 1966. OCLC 64081664
  • GARCÍA MERCADAL, José, La jota aragonesa, Madrid, Taurus, 1963. ISBN 978-84-306-4020-1
  • MANZANO ALONSO, Miguel, La jota como género musical, Madrid, Alpuerto, 1995. ISBN 978-84-381-0249-7
  • SOLSONA, Fernando, La jota cantada, Ayuntamiento de Zaragoza, 1978. ISBN 978-84-500-2763-1
  • ZAPATER, Alfonso, Historia de la Jota aragonesa, Zaragoza, Aguaviva, 1988. ISBN 978-84-7659-012-6

Enlaces externos[editar]



La muñeira[1]​(en gallego, muiñeira: "molinera") es una danza popular de origen gallego que se baila en Galicia y en las comunidades autónomas españolas de Asturias y en territorios de Castilla y León limítrofes con Galicia. Según Dionisio Preciado en otras regiones de España se la llama «gallegada».







Muñeira

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegaciónIr a la búsqueda
Gallego bailando, de Gustave Doré, ca. 1862.
La muñeira[1]​(en gallego, muiñeira: "molinera") es una danza popular de origen gallego que se baila en Galicia y en las comunidades autónomas españolas de Asturias y en territorios de Castilla y León limítrofes con Galicia. Según Dionisio Preciado en otras regiones de España se la llama «gallegada».[2]​ Se canta y baila acompañada de la gaita, el tamboril o redoblante, la pandereta (pandeireta), tambor, pandero (pandeiro), bombo, charrasco y a veces las conchas (cunchas ou vieiras). No existen referencias documentales inequívocas anteriores al siglo XVI. En la actualidad es, sobre todo, una danza instrumental que al igual que la sardana mantiene un ritmo compaseable en 6/8. El nombre muiñeira evoca las jornadas de trabajo en los molinos -en gallego muíños- y el ocio asociado a la espera de la molienda.[cita requerida]

Aturuxo[editar]

El aturuxo es un grito que se utiliza en las fiestas, para darle ánimos a los bailarines. Suele ser fuerte, agudo y prolongado. Se apunta algunas veces que el "aturuxo" puede tener que ver con las manifestaciones musicales del norte de África, que habrían llegado a Galicia por mar, la denominada "cultura atlántica", patente en otros aspectos musicales, tales como algunas curvas melódicas.
El aturuxo, junto con el representativo ritmo percusivo de la muñeira, posible herencia de las bandas militares de los suevos, demuestran que la muñeira no necesariamente tiene sus orígenes en las danzas populares gallegas que bailaban las familias alrededor de los molinos esperando la molienda, sino que también puede estar vinculada con las bandas militares suevas y las guerras históricas gallegas.

Referencias[editar]

  1. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «muñeira». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  2. Preciado, Dionisio (1969). Folklore Español: música, danza y ballet. Studium Ediciónes. p. 158. «la muñeira proviene de muiño, molino; muñeira, molinera. Fuera de Galicia se la suele llamar gallegada».